SOMBRAS EN EL PODER: José Jerí reedita el escenario de Sarratea con reuniones clandestinas bajo «capucha»

Lima — El fantasma del «despacho paralelo» ha vuelto a instalarse en el corazón de la política peruana. Un reciente escándalo involucra a José Jerí en una serie de reuniones nocturnas con empresarios chinos, realizadas fuera de los registros oficiales y bajo un cuestionable despliegue de seguridad que incluye el uso de capuchas para ocultar identidades.

Este nuevo escenario ha encendido las alarmas en la opinión pública y el Congreso, trazando un paralelo inmediato con las tristemente célebres reuniones de Pedro Castillo en la casa de Sarratea.

El «Modus Operandi» de la Oscuridad

Según reportes de investigación, las reuniones se habrían llevado a cabo en domicilios particulares durante altas horas de la noche. Lo que más ha indignado a la ciudadanía es el registro visual de Jerí y sus interlocutores utilizando capuchas y prendas de ocultamiento para ingresar y salir de los recintos, una práctica que busca evadir las cámaras de la prensa y la fiscalización ciudadana.

Los interlocutores, identificados como representantes de importantes capitales chinos, estarían interesados en sectores estratégicos como infraestructura y energía, lo que agrava la falta de transparencia en estos encuentros.

Sarratea 2.0: La Evolución de la Opacidad

Analistas políticos coinciden en que estamos ante una versión «corregida y aumentada» de lo ocurrido en la casa de Breña durante el gobierno de Pedro Castillo. Mientras que en Sarratea el cuestionamiento se centraba en el uso de una sede no oficial para asuntos de Estado, el caso de Jerí añade un nivel de clandestinidad física premeditada.

«La capucha no es solo una prenda, es una declaración de intenciones», señala el informe crítico sobre el caso. «Si en Sarratea se evitaba el cuaderno de visitas de Palacio, aquí se busca anular la identidad misma del funcionario público en ejercicio de sus funciones».

Violación a la Ley de Transparencia

El marco legal peruano es claro: toda reunión de un alto funcionario con gestores de intereses debe ser registrada en la agenda oficial. La omisión de este protocolo y la nocturnidad de las citas configuran, presuntamente, delitos de:

  • Tráfico de influencias: Al negociar intereses particulares en espacios no regulados.
  • Vulneración a la Ley de Transparencia: Al ocultar información de interés público a la ciudadanía.

Reacciones y Consecuencias

Desde el Legislativo, diversas bancadas ya preparan pedidos de interpelación y citaciones a la Comisión de Fiscalización. El paralelismo con el caso Castillo es el argumento principal: el país no puede permitirse normalizar los «despachos en la sombra» después de la crisis institucional que provocó Sarratea.

Hasta el cierre de esta nota, el entorno de José Jerí no ha brindado declaraciones oficiales sobre el contenido de dichas reuniones ni la razón del uso de prendas de ocultamiento. La fiscalía, por su parte, podría abrir una investigación preliminar en los próximos días para determinar si se han comprometido recursos del Estado en estas citas clandestinas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *